Hay personas que llegan a Santa Marta por unos días.
Y otras que terminan buscando la manera de quedarse.
Este apartamento parece hecho para las dos.
Está a media cuadra del mar, lo suficientemente cerca para bajar caminando en traje de baño y volver antes de que el café se enfríe. Desde el balcón, el paisaje cambia de un lado al otro: el azul del Caribe al frente y las montañas dibujando el fondo de la ciudad.
Los 49 m² fueron aprovechados con inteligencia. Dos baños completos en un apartamento de una habitación no son un detalle menor; hacen que recibir visitas o huéspedes sea mucho más cómodo y que el espacio funcione mejor de lo que uno imagina cuando ve los metros sobre el papel.
Los acabados tienen una presencia que se nota sin necesidad de exagerar. Materiales bien escogidos, líneas limpias y una sensación de orden que acompaña todo el apartamento.
Y luego está lo que ocurre fuera de la propiedad.
Los propietarios tienen acceso a las amenidades del Hilton, algo que cambia por completo la experiencia. Piscinas, espacios sociales, gimnasio y servicios que normalmente forman parte de unas vacaciones, pero que aquí hacen parte de la rutina.
Además cuenta con permiso turístico, una ventaja cada vez más valorada en una ciudad donde la demanda por alojamientos bien ubicados sigue creciendo.
Es uno de esos apartamentos que se disfruta cuando estás dentro, pero que cobra aún más sentido cuando sales a caminar y descubres que el mar está a unos pasos, los restaurantes quedan cerca y la ciudad sigue moviéndose alrededor.
Pequeño en tamaño. Grande en ubicación.
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Samarian House
Tu hogar en La Samaria