Despiertas, abres la puerta y el mar ya está ahí.
Este apartamento amoblado dentro del Hotel Irotama, en el edificio Irotama del Mar (uso residencial) está en primera línea, justo frente al mar y a la piscina principal del hotel. Desde temprano la brisa entra sin pedir permiso y el sonido del agua marca el ritmo del día.
La mañana empieza en el balcón. Un café sin prisa, la vista abierta al mar y ese silencio que solo se siente cuando todo está en su lugar. Más tarde, la cocina con barra se vuelve punto de encuentro: cocinar algo sencillo, conversar, compartir sin moverse de ahí.
La alcoba principal ofrece un descanso tranquilo y además tiene su pequeño balcón privado con vista a la piscina, un rincón más íntimo donde el día también se puede pausar.
Y cuando cae la tarde, el mismo balcón cambia de plan. El jacuzzi se convierte en el cierre perfecto: agua tibia, el cielo cambiando de color y el mar siempre al frente. Es de esos espacios que terminan siendo los más usados de la casa.
Vivir aquí también incluye moverse libremente por el hotel: piscinas, restaurantes, gimnasio, zonas sociales. Todo está a unos pasos, sin necesidad de salir a buscar nada.
La administración cubre agua, gas, mantenimiento de cerradura y fumigación mensual, lo que hace que todo fluya sin complicaciones.
Un lugar donde el día se construye solo: empieza con el mar, pasa por la casa y termina en el agua otra vez.
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Samarian House
Tu hogar en La Samaria